Contemporary Fantasy Sad

This story contains themes or mentions of mental health issues.

Había una vez un gato rojo y ansioso.

Un gato rojo y ansioso que vivía lejos de su familia y lejos de sus sueños, el gato era muy ansioso para ser capaz de cumplir sus sueños por lo que solo se encargaba de tener una vida estable.

El gato rojo y ansioso trabajaba en un puesto de gomitas (en este mundo era equivalente a ser un verdulero) su jefe y sus vecinos eran muy amables y humildes con él, aunque el gato rojo debido a su ansiedad no solía conversar con ninguno de ellos, solo se limitaba a dar una sonrisa de oreja a oreja.

Aunque todos en el vecindario parecia un lugar humilde y alegre, la verdad era que al gato no le iba muy bien, lo que ganaba no era suficiente para pagar el alquiler del departamento, estaba nesesitado, requería de inmediato un nuevo trabajo o una solución rápida para poder seguir con un techo.

El se decía para si mismo mientras caminaba rumbo a su trabajo en un amanecer como cualquier otro:

— Esta bien, esta bien, no hay nada de que preocuparse, solo tengo unos días para poder conseguir el dinero, si al salir del trabajo paso mi resto de la tarde haciendo entrevistas y enviando solicitudes de trabajo por el centro de la ciudad, conseguiría un empleo nuevo y mis ingresos se duplicarían.

Era un buen plan se dijo a si mismo, sin embargo, como si fuera una espinilla en el rostro que se hacia más y más profundo se empezo a llenar su cabeza de posibles desastres.

Murmuro para si mismo:

— Pero. ¿Y si no? ¿Si no consigo nada? ¿Qué será de mi?

Su mirar que perdía de la realidad.

— Tendre que dormir en el callejón de la tienda, almenos no suelen suceder problemas de noche y De día tendria que buscar en la basura de la pastelería de la doñita para encontrar que comer y ver en los periódicos el pronostico del tiempo para usal la lluvia para ducharme y tendre que ¡Dormir en una caja de cartón!

— Buenos días Chat.

Saludó el señor Don Panbocho (el dueño de la dulcería y jefe del gato rojo)

— Perdone Doñito, estaba dandole vueltas a algo.

Sonrió el gato ansioso con una energia falsa, el Don decidió no preocupar al gato con un interrogatorio de preguntas casuales por lo que decidio dejarlo que haga su trabajo.

Don Panbocho unos minutos después de hacer cuentas y facturas se quedo pensativo, un silencio inmerito que llenaba de nostalgia hasta que veía de reojo al gato en la otra habitación con la caja registradora cobrando a unos clientes.

Llego un recuerdo nostálgico un minuto, cuando el gato ansioso llego con su traje y su corbatín particular en búsqueda del puesto que vio en la ventana de la dulcería, Don Panbocho vio en el gato ansioso un carisma que podría brindar a la gente, entonces sin duda acepto su solicitud sin ningun arrepentimiento.

Al inicio los días eran complicados y torpes, para el Don, el gato era como un hijo que aprendía del negocio familiar, poco a poco la relación empleado/jefe dejo de existir en un punto y llegaron a sonar como colegas, tanto asi que se apodaban entre ellos, el gato no sentía tanto miedo de no llamarlo "Jefe" o "Señor" era más calido que los días.

Tras ese momento de nostalgia, Don Panbocho salio de su trance cuando el gato rojo se acercó a su escritorio.

— ¿Don Pancho? — pregunto el gato para poder conversar con el Don.

— ¿Qué paso? Algún problema.

— De hecho sí. — Chat se sienta.

— Me preguntaba si podría salir un poco más temprano en mi turno el día de hoy, una hora, quizas dos, talvez.

— Oh, ¿Alguna ocasión en especial?

— Es solo que estoy teniendo problemas en el alquiler y debo atenderlos a tiempo.

El Don sonrió complacido, sabiendo que el gato ansioso no suele mentir, su motivo no sonaba para nada una excusa.

— Bueno, mientras eso no se convierta en algo ocasional, Por supuesto.

— Muchas Gracias Señor, se lo agradezco.

— Oh vamos, no tenemos que ser formales de nuevo, solo ten en cuenta [No es facil No es facil No es facil No es facil No es facil No es facil No es facil No es facil]

Y con eso el día concluyó como cualquier otro, El gato rojo termino sus deberes, haciendo registros, cuentas y claro, dando atención al cliente, todo estaba listo para poder salir.

Después de un tiempo finalmente salio ansioso despidiendo al Don con una sonrisa esperanzadora, luego con entusiasmo se dirigió a la zona céntrica de la ciudad en búsqueda de su nuevo empleo.

Como si fuera una secuencia de escenas, el gato iba de puerta en puerta, de edificio a edificio, de puesto en puesto, pero con cada puerta que era recibida un poquito de esperanza se le iba quitando. Algunos jefes eran amables otros algo exigentes y algunos otros eran tan desconsiderados que solo con ver al gato le cerraron las puertas en las narices. Todo era un bucle de preguntas y respuestas mezcladas como un batido de fresa.

— Entonces dime, ¿Porque quieres este puesto de trabajo?

— Para no morirme de hambre.

— De acuerdo, tienes un gran entusiasmo por lo que veo, pero tendre que considerarte en otras áreas por lo que, luego te llamaremos.

— Espere significa que-

— Nosotros te llamaremos.

Con esa respuesta, el jefe se levanta y acompaña al gato rojo a la puerta principal.

— Tu respuesta llegara a más tardar mañana en la tarde.

Y como un porrazo la puerta fue aventada.

El gato algo triste saca un cuaderno muy pequeño de su pantalon y ve su lista de puestos de trabajo completada de "solicitud negadas" No lo entiende, tantos años de cartografía avanzada para no se aceptada en "avionaje" ni en "agencia de viajes" nisiquiera en "turismo" tuvo que irse a los más bajo (para el gato) e intentar en "Contador" en una tienda se conveniencia, pero nada, ¡Nada!

Ninguno acepto, ninguno recomendo el currículum, ¡Nadie!

El gato frustrado al ver sus pensamientos ansiosos aproximarse arruga la libreta y con sus garras despedaza las hojas pequeñas en trozos aun mas pequeños solo para después votarlo con ira en un bote de basura cercano.

Respira ondo tratando de tranquilizarse, solo se despeja, mira al rededor, esta por un camino peatonal, cerca de unas avenidas que pasan vehículos en montones, voltea y ve gente pasando como si nada con sus vidas cotidianas, voltea de nuevo atras de el esta cerca de un parque publico. Sin más que hacer, con el mirar cabizbajo se dirije al parque, dejando que su cabeza se llene de pensamientos ansiosos, de problemas imaginarios que aun no suceden "todo seria mejor si nunca hubiese aceptado venir aqui, si hubiese sido capaz" se decia en su mente, tal cual como una bola de nieve que creía más empezo a aumentar sus pensamientos, era tan pesado que requería sentarse en un banco del parque publico y pensar más "Ojala todo pudiera ser más facil, si tan solo todos me aceptaran, si tan solo todos me ayudaran" sus ojos verdes empezaban a desesperarse tanto que sus pupilas marrones no soportaban tanto estres. "Todo sería mejor si solo me desató de mi mismo" "¡Nadie me extrañaria si mañana me tiro por un puente!" "Ojala dejara de existir"

— ¡Solo una persona más!

— ¿Eh?

De pronto una voz lejana logro sacar al gato de su tren de pensamiento.

— ¡Vamos animense, solo una persona más!

Era uno de esos vendedores ambulantes, pensó el gato, estaba haciendo un escandalo en el centro del parque, cerca del kiosco, se acerco a ver con curiosidad, habia una pequeña multitud de gente amontonada viendo lo que el sujeto principal mostraba.

Era un Ratón que apesar de a su voz, tenia una apariencia joven y entusiasta, estaba con un mapa en la mano y un pequeño caballete de tubo que sostenía un carte que explicaba lo que decía, al parecer el ratón iba en búsqueda de una joya que era tan preciosa y magica e iba a encontrarla para hacerla publica su existencia, en esta ciudad era muy común hacer y escuchar historias de joyas y tesoros perdidos que se catalogaban Leyendas. "Qué Cántaro" pensó el gato, conocía muchas de esas historias y pensaba que "quizas" sea un estafador.

— No se desanimen, amigos ¡Solo ocupo a uno más! ¡Animese!

Exclamaba el ratón llamando otro voluntario, al parecer estaba armando un equipo de exploradores, al voltear el gato, miro a los voluntarios, otros dos gatos igual que el uno muy alto y otro muy... "Pintoresco"

— ¿Enserio esos tipos?

Dijo en gato en voz baja, ya era bastante absurdo la idea de buscar algo que no existe y al voltear para irse escuchó un ultimo anunció del ratón que le brillo los ojos.

— Vamos gente, ¡Por la fortuna infinita! ¡Solo piensen en lo que podrían ganar si conseguimos esa joya!

(Fortuna infinita) el gato escéptico regreso la mirada una vez más, podría ser cierto, podría que no, pero si el mundo lo esta rechazando para ganar dinero de forma honrada, ¿Porque no intentarlo?

Claro que el gato aun dudaba de la vericidad, por lo que era una ruleta lo que están jugando. Acercándose dijo.

— ¡Yo me apunto!

Muchos le dieron la mirada fija incluyendo el ratón y los gatos participantes.

— E-eh, Claro, si me lo permiten.

Paso un segundo.

Dos.

El ratón dibujo una sonrisa que no sabria decir si humilde o malévola.

— Por supuesto mi querido amigo, ¡Bienvenido a la tropa!

Se acerco pacíficamente ofreciéndole una mano al gato la cual acepto, llevándolo al resto de la tropa y entre ellos como si ignorara el resto del publico el ratón le pregunta al gato rojo.

— Y ¿Cómo te llamas, Leal compañero?

— Llámame Chat

— Muy bien, "Chat"

Damas y criaturas, "La tropa que ira en búsqueda de la Joya" anunció el ratón con tanta energía que provoco una bulla en la multitud, aplausos y felicitaciones (aunque la mitad no eran genuina) Todos felices se retiraban poco a poco del lugar.

En eso el ratón se acerco con sus colegas para convensar.

— Muy bien, curiosos aventureros, muchas gracias por ser voluntarios de esta azaña.

— Señor, yo-

— Sobretodo a ti Chat, no lo hubiera completado si no estuvieras aquí, esto completamente agradecido.

El gato miro como el ratón daba un aura de confianza y motivación.

— Gracias a usted.

— Bueno, dime, ¿qué puedes hacer? Todas sus ventajas y fortalezas son útiles en estos momentos, por lo que es mejor que lo confiesen sin verguenza.

— Bueno, yo... Soy bueno en cartografía.

—¡¿Cartografía?! Pero si eso es excelente.

El ratón dio un pequeño brinco al decir eso solo para después acercar su mapa que sostenía para entregárselo a Chat quien miro el mapa como la joya preciada misma.

— Bien Chat, tu serás el guía esencial de todos nosotros.

Chat al sostener el mapa para si mismo el ratón lo sujeto fuerte para advertirle.

— ¿Confío en ti que manejarás esto de forma responsable?

— ¿Q-que?

— ¿Me das tu palabra de que serás leal?

Chat se quedo mirando fijamente al gato con duda.

Paso un segundo.

Dos.

— Por supuesto.

Chat sostuvo el mapa ahora en sus manos.

Estaba con una carga emocional que comprendía que era lo correcto en ese momento.

Aunque sin saberlo acaba de aceptar una sentencia de muerte que le cambiaria la vida para siempre, lo que no sabía Chat era que ese deseo obsesionado que tenia, esa cosa que anhelaba tener aun no lo conseguía y le faltaba mucho tiempo para que se diera cuenta.

Al final el gato rojo y ansioso miro al horizonte listo para una decisión, una aventura, una azaña impulsiva.

Y ansiosa.

Posted Nov 21, 2025
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